Sistemas de Gestión de Continuidad de Negocios S.G.C.N.

El efecto de la pandemia, generada por el COVID, nos dejó claro a lo largo de Latinoamérica y particularmente en Ecuador que nunca estuvimos preparados para enfrentar un efecto de tal naturaleza, se admita o no, cambió definitivamente nuestra propia estructura de vida y qué decir de la infraestructura empresarial, sea esta de la microempresa e incluso empresas grandes ya constituidas.

En nuestro país, las debilidades fueron tan marcadas, que lastimosamente incluso en cierta provincia, encontrábamos cadáveres ignorados en las calles, otros que no habían podido ser reconocidos y entregados a sus familiares y un largo etcétera que no pretende abordar el tema fundamentado en razonamientos políticos aún cuando este lleve largamente la responsabilidad en todo el colapso.

Fijemos, la razón de la existencia de nuestro blog, a su eje fundamental: la empresa. Y ahora, encaucemos el tema de origen: el SGCN. Es penoso, hacer esta inflexión en el camino, no hemos querido tomar responsabilidad ante los desastres naturales o antrópicos (provocados) que conlleva al declive industrial. A todo ello se suma el elevado nivel de desempleo, el aumento “desgarrador” de la pobreza, la delincuencia incrementada, niños que no pueden socializar y crecer como entes de sociedad para lo cual la génesis nos puso en la Tierra. Y lo más grave, enfrentar una situación con un real “que me importismo” cuyas secuelas, hoy pequeñas, serán en una medida u otra el holocausto a una sociedad entorpecida en su vanidad, capricho, tozudez y soberbia.

Cuando siempre hemos tenido la solución a nuestro alcance, y en lo organizacional. el SGCN, lo es sin la menor duda. Siendo su estándar la ISO 22301. Cuatro elementos clave la describen:

  •  Evaluación de los riesgos.
  •  Desarrollo de la estrategia para la continuidad del negocio.
  •  Elaboración de los procedimientos para las contingencias
  •  Prueba sobre la marcha.

En palabras sencillas, disminuir el efecto que un riesgo pudo haber generado, en el menor tiempo posible, para cubrir la necesidad del usuario, cliente o interesado. Y posteriormente, devolver la organización a la normalidad para que continúe contribuyendo al engrandecimiento de la nación. Pero la fundamentación, de esta última premisa, en mi opinión completamente irrelevante, es la necesidad de la empresa de estar preparada para servir a la sociedad y no servirse de la misma.

El SGCN deberá entender siempre que su objeto no está en mantener la postura absurda (de ahí el declive industrial manifestado al inicio de la presente editorial) de que la empresa es creada para generar empleo, NO, la empresa depende y dependerá siempre de la necesidad de quienes la rodean. Sin la participación directa del consumidor, su sola existencia sería inútil y es para y por ellos que, las organizaciones conscientes de su afán de servicio, se deben ver en la necesidad de aplicar una continuidad de negocios que permita salir a flote a la comunidad en su totalidad.

LA SOLUCIÓN ESTÁ AHÍ, LA APLICABILIDAD TOMA TIEMPO, PERO, LA SATISFACCIÓN SERÁ DURADERA Y PLURALISTA.